Tu mejor versión incluye a tu cuerpo

August 2, 2018

Más de una vez, a lo largo de nuestra vida, nos enfocamos en un aspecto, los estudios, los amigos, el trabajo, los hijos, la compra de algún bien material, dependiendo de nuestra edad o situación y vamos dejando de lado o prestamos menos atención a las demás áreas de nuestra vida.

En la medida que seas consciente de este esfuerzo temporario para el logro de un objetivo, esto no debería representar un riesgo mayor.

 

¿Qué pasa cuándo dejar de cuidarte y escuchar tu cuerpo se transforma en un hábito a lo largo de los años?

  • Tu trabajo implica cada vez mayor responsabilidad y te significa estar constantemente conectado.

  • Tus hijos, crecen, tienen numerosas actividades extracurriculares y no te queda tiempo para las tuyas.

  • Salís de tu casa muy temprano y al regresar 12 o más horas después no te queda energía para hacer nada.

Probablemente alguno de estos ejemplos te resulte familiar...

 

Qué pasa entonces con tu cuerpo?

  • Lo alimentás de forma incompleta, a base de harinas, azúcares y grasas, lo que genera insuficiente aporte de vitaminas, minerales, fibra.

Problemas en tu sistema digestivo, tránsito intestinal lento, distensión, molestias gástricas, problemas en la piel.

La falta de momentos de gratificación y entretenimiento te llevan a buscar ese bienestar en la comida, aumentando tu deseo de alimentos dulces o salados dependiendo de tu gusto, generando un consumo mecánico de golosinas y snacks a lo largo del día.

  • Te movés cada vez menos, muchas horas en la computadora, sistema de transporte, auto, ascensores. Esta falta de movimiento genera pérdida de masa muscular, mala postura, contracturas y dolores en el cuerpo, dolores de cabeza. 

El menor gasto de energía por el sedentarismo y el exceso de harinas y grasas se empieza a acumular en tu cuerpo en forma de tejido graso, con el tiempo, esto podría significar sobrepeso, obesidad y sus complicaciones metabólicas.

  • La mala alimentación y la falta de movimiento, disminuyen tu energía, tus defensas y el manejo de las presiones y el estrés. Entrás en un círculo de cada vez más café y analgésicos y cada vez menos energía para realizar tus tareas diarias.

STOP!

Se puede hacer de otra forma incluyendo en tu mejor versión, un cuerpo saludable!!

  • La salud de tu cuerpo y tu estado de ánimo potencian y multiplican tu rendimiento en otras áreas de tu vida.

  • El tiempo que dedicás a ejercitarte, lejos de ser una carga horaria, te llena de energía que luego utilizás para ser más eficiente en tus tareas.

  • Ordenar tu alimentación de forma gradual y sin prohibiciones, mejora tu digestión y tránsito intestinal, disminuyendo la sensación de somnolencia después de comer.

Las vitaminas y minerales, proteínas y grasas saludables, participan en numerosos procesos de tu cuerpo, que incluyen tus defensas, tu respuesta fisiológica al estrés, la calidad de tu descanso y muchísimas otras.

  • Mantener una correcta hidratación mejora tu rendimiento, y ayuda a tu organismo a realizar las funciones vitales a nivel celular.

  • Escuchar tu cuerpo, reconocer el hambre de las otras emociones y encontrar espacios de bienestar, te ayudan a disminuir el picoteo durante el día.

 

Empezá tus cambios de forma gradual, planificando tu alimentación y tus espacios de movimiento junto con el resto de tu agenda. 

Recordá que siempre podés hacerlo mejor en el mismo tiempo.

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